Construir modularmente implica mantenerse flexible. Algunos clientes quieren expresamente una solución temporal pero que parezca y se use como si fuese para toda la eternidad.
En el caso de la mayor clínica universitaria de Europa, la Charité en Berlín, eso suponía una construcción modular con 9080 m² de superficie útil y 360 camas. El objetivo: debían renovarse el ala de camas de la clínica pero esta debía seguir funcionando sin restricción alguna. Para ello Cadolto construyó un edificio temporal de cuatro plantas compuesto por un total de 158 módulos que se iba a utilizar durante 42 meses. Un túnel conecta los quirófanos del antiguo edificio con la construcción modular al otro lado de la calle.
Gracias a su 90 % de prefabricación el edificio modular pudo adaptarse en muy poco tiempo al espacio limitado de la clínica; la construcción también permite intervenciones de precisión quirúrgica.
